Seis solitarios pueblos del altiplano vuelven a palpitar gracias a internet PDF Imprimir E-Mail
 Las esperanzas de seis pequeñas localidades altiplánicas de la Primera Región están puestas en internet, la herramienta que -dicen convencidos- les permitirá salir del anonimato y repoblar sus casi deshabitados asentamientos. Lo harán incentivando la actividad turística.
 
(Artículo publicado en EMOL) 
Envueltos en el humo de hojas de coca de la "pawa" (la rogativa aimara), la comunidad de Macaya -a 130 kilómetros al este de Iquique y a 1.920 msnm- pidió que la "Pacha Mama" y el "Tata Inti" protejan cada una de las conexiones que desde esta semana llegarán a este caserío de apenas 32 habitantes.

Tal como Macaya, las localidades de Lirima (20 habitantes), Collacagua (5 habitantes), Cancosa (24 habitantes), Parca (45 habitantes) y Mamiña (250 habitantes) -todas entre 2.400 y 4.100 metros de altura- cuentan desde esta semana con conexión vía microondas gracias a un proyecto de conectividad desarrollado por Entel y la minera Cerro Colorado, con una inversión de US$ 500 mil. La iniciativa incluye la instalación de un teléfono y una multifuncional por localidad, y de 21 computadores con conexión de 256 Kbps que se repartirán entre las comunidades. Todo alimentado por paneles solares con una autonomía de 8 horas.
 
Además, tendrán la posibilidad de conexiones Wi-Fi. La idea es que tanto los teléfonos como las conexiones inalámbricas sean administrados por las comunidades, cobrando a los turistas por su uso. La mayoría de los jóvenes se van a las ciudades a terminar sus estudios, y los matrimonios en busca de mejores trabajos. Sólo quedan los más viejos. Lo queríamos para poder hablar con nuestros hijos, porque se quedan acá hasta sexto básico, y después se van a la ciudad y no tenemos cómo comunicarnos. Bajamos, subimos, bajamos, subimos para poder verlos, pero queremos comunicarnos todos los días para saber cómo están, en qué estado, si les falta su platita", dice Eduarda Castro, de Cancosa.

El e-Trueque

Para Fermín Mamani, dirigente de Mamiña, internet permitirá, además, el contacto entre poblados. "Por ejemplo, Cancosa tiene ganado, y nosotros podemos pedirles por internet que nos traigan carne para acá. Son negocios, es compartir la información entre los pueblos", explica.

"Hay comunidades como Collacagua que nadie las conoce, ni las autoridades. Ellas necesitan mostrarse, mostrar sus bailes, su cultura, sus posibilidades turísticas. Eso pueden hacerlo a través de internet, son puros beneficios", dice Pedro Cholele, dirigente de Mamiña.

Para él, internet abre la posibilidad de abrirse al turismo con las termas de Mamiña y Macaya, o la venta de artesanías en los otros poblados del altiplano, pero también incentivar el desarrollo de la agricultura más tecnificada. Hasta para postular a proyectos quedamos desplazados. Todos los servicios públicos tienen su presentación de proyectos y postulaciones en las páginas de internet, y para los que vivimos acá en estos pueblos era muy difícil hacerlo", agrega.

Para el gerente general de Entel, Richard Büchi, esta conexión no sólo les permitirá saber lo que está pasando en el mundo, darse a conocer como destino turístico o la compra y venta de productos a través de la web, sino que también permitirá la igualdad de oportunidades para sus niños, evitando que se sientan discriminados. Cuando lleguen a la ciudad no se van a sentir amilanados en lo más mínimo porque están ajenos a la tecnología, o nunca han visto un computador. Van a saber usarlo igual que cualquiera", asegura.

Con 8 años, Sebastián Santos Chino cursa 4° básico en Mamiña. Para él, internet "es mortal, es como una vida mía, porque es lo que me interesa a mí. Lo uso para comunicarme con amigos de otras escuelas, y para las tareas. Creo que con esto puedo descubrir cosas, tal vez como nacimos, y como Dios vivió y resucitó, todas esas cosas".

Más allá de la foto

El programa incluye la capacitación de la comunidad y de monitores, además de su seguimiento por 48 meses, para salvar barreras tecnológicas y de mantención de los equipos.

"Para nosotros fue muy satisfactorio la fuerza y capacidad de aprender que tenía la comunidad, a todo nivel. En muchas ocasiones fue su primera experiencia detrás de un computador, y más aún con internet, pero a todas edades han demostrado mucho interés en conectarse por esta vía, la ven necesaria y positiva", señala Julio Aranis, gerente general de la minera Cerro Colorado.

 Miguel Ángel Copaira: el único alumno
Miguel Ángel tiene 10 años y es el único alumno de la escuela de Macaya. Fue el encargado de inaugurar las conexiones chateando en video con el internado de Mamiña. Se hacían preguntas relacionadas con la inauguración, pero entremedio también había chistosas morisquetas y risas recíprocas.

"Ahora voy a poder contactarme con otros amigos. Antes era fome, porque no podía comunicarme con nadie, y ahora estoy chateando con niños que no conozco. Lo ocupo en las tareas y también lo uso para jugar. No me siento solo ni me aburro", asegura.

Para su profesor, Lino Aliaga, esta conexión permitirá "más herramientas y versatilidad para poder hacer las clases, porque muchos de los programas de estudios están basados en internet".

 
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